Este salto de agua está en el río Sablinka, afluyente del Tosna, a unos 40 km al sur de San Petersburgo,
en las cercanías de la ciudad Tosno y es un fenomeno natural muy famoso en nuestra región. Ayer estuvimos allí y pude hacer este video.
He hecho este video hoy, el 16 de diciembre. Como pueden ver, todavía no hay nieve en San Petersburgo,
aunque la fiestas de Navidad y del Año Nuevo se aproximan... Es el centro de la ciudad, la avenida Nevsky,
la catedral de la Virgen de Kazán (obra del arquitecto Voronijin, a veces la llaman "el Vaticano ruso"), enfrente esta el precioso edificio modernista - la casa Singer (antes era la sede de la empresa de máquinas de coser), ahora es la principal tienda de libros de la ciudad - la Casa del Libro. Arriba esta el globo terráqueo de crsital - emblema de Singer.
Palacio de Catalina en Tsarskoye Selo (Pushkin), febrero de 2010
Nueva exposición sobre el zar Alejandro I acaba de inaugurarse en el palacio de Catalina en Tsarskoye Seló (población Pushkin en los alrededores de San Petersburgo). Se aloja en dos salas del palacio imperial: antiguo Dormitorio y Despacho de Alejandro I. En la exposición se puede ver retratos del zar, de su esposa Isabel de Baden y de otros parientes suyos, la modesta cama del zar, sus muebles, trajes, libros, notas de musica, diferentes cosas personales.
Aquí se puede ver el video hecho en la exposición:
El programa de RTVE "Españoles en el mundo" descubre San Petersburgo.
Pepe se marchó de casa cuando apenas era un adolescente y ha recorrido medio mundo cocinando con sabor español. Hace seis años decidió quedarse en San Petersburgo para montar su propio restaurante y hoy “Don Pepe” se ha hecho famoso por sus paellas, su jamón de bellota y su vino español. En el video el explica su vivencia y descubre los secretos de la urbe rusa, que el escritor Dostoievski describió como ''la ciudad inventada, la más fantástica y premeditada del mundo".
He encontrado en Internet un articulo interesante escrito por Urko Sangróniz que quisiera presentarles aquí. Está dedicado a los espectos musicales de la Liturgia ortodoxa que, como yo se por mi experiencia, siempre llama mucho interés a los extranjeros que visitan las iglesias rusas.
La música de la Liturgia Ortodoxa está escrita para ser cantada por un coro “a capella”. Los fieles no pueden participar en la ejecución musical de los cantos, ya que éstos están reservados para un coro convenientemente adiestrado para cantarlos.
Antiguamente en la Liturgia participaban dos coros, uno frente al otro, el primero cantando en griego mientras que el segundo le respondía en eslavo antiguo. Esta práctica fue desapareciendo hasta dejar paso a la actual, en la que un único coro que canta en ruso es el encargado de interpretar la música durante la Liturgia.
Por otro lado, la utilización de instrumentos musicales durante la celebración del oficio religioso queda terminantemente prohibida. Esta prohibición tiene su origen en las antiguas costumbres de los primeros cristianos: éstos consideraban la música como una especie de don divino y como tal no podía ser “contaminado” con los instrumentos, salidos de la mano del hombre. Lo contrario hubiese sido poco menos que un sacrilegio, por eso lo único utilizado durante en las celebraciones religiosas era el canto. Hay quién afirma sin embargo que esta costumbre responde a razones prácticas. En cualquier caso, fuesen de índole religiosa o práctica, la verdad es que es una costumbre adoptada por la religión ortodoxa.
Es por ello que en las Basílicas e Iglesias bizantinas no hay órganos. Este hecho sirvió para que el canto y la polifonía se desarrollasen enormemente, lográndose una amplia variedad melódica, armónica, y tímbrica, sin olvidarse del gran número de efectos conseguidos.
Hay además un elemento que hace que esta música sea única e irrepetible: los bajos profundos, llamados “oktavisty” en ruso. Hay que reseñar que la tesitura natural de las voces graves en Rusia es la de Barítono-Bajo, y es esta voz la que tradicionalmente ha tenido más importancia en la literatura musical, todo lo contrario que en Europa, donde la música está claramente escrita para lucimiento de las voces agudas.
N. Yaroshenko. Coro de niños entrenandose
Gracias a su amplia tesitura grave y a su potencia en esa zona, los bajos profundos pueden cantar continuamente una octava por debajo de la voz de bajo al uso, de ahí su nombre (“octavistas”). El efecto logrado por estas voces es muy similar al del pedal del órgano. La música religiosa rusa resulta especialmente compacta y empastada gracias a estas portentosas voces, y siempre han llamado la atención de los músicos occidentales: Berlioz y Schumann, en sus respectivos viajes a Rusia, quedaron fascinados con las estas voces al escuchar al coro de la Capilla Imperial de San Petersburgo.
La música coral de la liturgia ortodoxa llegó a desarrollarse hasta tal punto que a finales del s. XIX y principios del XX los servicios religiosos eran poco menos que conciertos corales con solistas de la talla del gran bajo ruso Feodor Chaliapin, un cantante con fama mundial en su época. Todo este desarrollo se paró en seco con la llegada de la Revolución en 1917.